UNA NUEVA FÓRMULA PARA EL DOLOR CRÓNICO
Ofrecemos una alternativa no invasiva a la cirugía. Esta terapia regenera tejidos, alivia el dolor crónico, elimina calcificaciones y relaja los músculos.
Son un tratamiento no invasivo diseñado para aliviar el dolor crónico en el sistema musculoesquelético. Utilizando un equipo médico especializado, se generan ondas de choque de alta intensidad que llevan energía concentrada hacia puntos específicos de dolor. Estas ondas penetran en los tejidos, estimulando el flujo sanguíneo, liberando factores de crecimiento y reduciendo la inflamación, lo que favorece la regeneración y curación de los tejidos dañados.
¿Qué podemos tratar con la terapia con ondas de choque focal?

Las ondas de choque se dispersan a través del tejido dañado.

Las ondas de choque estimulan las células responsables de la reparación del tejido.

El tejido se regenera y sana.
El tratamiento con ondas de choque focales se basa en un mecanismo de acción que estimula profundamente las células en los tejidos dañados. Estas ondas de alta intensidad generan energía que penetra en las capas más profundas de los tejidos, liberando factores de crecimiento responsables de la regeneración celular y el inicio de los procesos de curación.
Este enfoque es considerado el estándar de oro para tratar condiciones como tendinopatías profundas, calcificaciones resistentes y problemas de curación ósea retrasada, como la pseudoartrosis.

Sin necesidad de cirugía

Reduce el dolor hasta en un 63%

Mejora la movilidad y el bienestar en menos tiempo

Basado en evidencia médica avanzada
Las ondas de choque interactúan con los tejidos humanos, generando diversos efectos médicos que aceleran la reparación de los tejidos, estimulan el crecimiento celular, alivian el dolor y restauran la movilidad. Los efectos médicos mencionados en esta sección suelen ocurrir de manera simultánea y se utilizan para tratar condiciones crónicas.

El flujo sanguíneo rico en nutrientes es necesario para iniciar y mantener los procesos de reparación de tejidos dañados. La aplicación de ondas de choque incrementa significativamente la expresión de factores de crecimiento como eNOS, VEGF, PCNS y BMP. Esto resulta, generalmente, en la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que apoya una curación más rápida.

Las ondas de choque aumentan la actividad de los mastocitos, que son un componente clave en la gestión del proceso inflamatorio. Esto promueve la producción de compuestos proinflamatorios (quimiocinas y citocinas) que, inicialmente, intensifican la inflamación y luego ayudan a restaurar los procesos normales de curación y regeneración.

Una cantidad suficiente de colágeno es esencial para reparar estructuras musculoesqueléticas y ligamentosas dañadas. La terapia con ondas de choque acelera la síntesis de procolágeno y organiza las nuevas fibras en una estructura longitudinal. Esto hace que las fibras tendinosas recién formadas sean más densas y fuertes.

La acumulación de calcio suele ser el resultado de microdesgarros u otros traumas en un tendón. La terapia con ondas de choque inicia la descalsificación bioquímica de estas acumulaciones, que tienen una consistencia similar a la pasta de dientes, y trata el tendón afectado. Las partículas de calcio granuladas son posteriormente eliminadas por el sistema linfático.

La Sustancia P es un neurotransmisor que transmite mensajes de dolor al sistema nervioso central y está generalmente asociada con el dolor intenso, persistente y crónico. La terapia con ondas de choque reduce la concentración de Sustancia P, disminuye la estimulación de las fibras nociceptivas aferentes y, en última instancia, reduce el dolor.

Los puntos gatillo son nódulos palpables en bandas tensas de fibras musculares. En estos puntos, los sarcómeros se contraen tan fuertemente que comienzan a cortar su propio suministro de sangre, causando una acumulación de productos de desecho. La terapia con ondas de choque revierte esta crisis metabólica en los miofilamentos, liberando efectivamente los puntos gatillo.
Una consulta inicial con un especialista en fisiatría o rehabilitación avanzada te permitirá determinar si este tratamiento es adecuado para tu condición específica.
No. Aunque algunas personas sienten una ligera incomodidad, la mayoría lo describe como tolerable.
Cada sesión dura entre 20 y 30 minutos, dependiendo de la condición tratada.
Generalmente, entre 3 y 6 sesiones son suficientes para observar mejoras significativas.
Sí, el tratamiento es seguro cuando es realizado por profesionales capacitados y con equipos certificados. Es una opción no invasiva y libre de medicamentos.
Algunos pacientes reportan una sensación de presión o incomodidad leve en el área tratada, pero generalmente es bien tolerado.
Los resultados pueden variar según la condición tratada, pero muchos pacientes notan una reducción del dolor y una mejora en la movilidad después de 3 a 5 sesiones.
Este tratamiento no está recomendado para personas con infecciones activas en el área tratada, cáncer activo, trastornos de coagulación, niños, mujeres embarazadas o pacientes con implantes metálicos en la zona a tratar.
Los efectos secundarios son mínimos y suelen incluir enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad leve en el área tratada, que desaparecen en pocas horas.
Sí, este tratamiento es muy popular entre deportistas, ya que ayuda a tratar lesiones comunes como tendinopatías y puntos gatillo, acelerando el proceso de recuperación.